jueves, 7 de enero de 2010

La memoria del cerebro



Case Western Reserve University School of Medicine ha conseguido almacenar información en un trozo de cerebro muerto. Es la primera vez que se lleva a cabo este experimiento en el que los científicos han guardado datos en una fracción de hipocampo conservado in vitro. Los datos permanecieron en el cerebro durante 10 segundos.

El experimento ha sido publicado al detalle en la revista Nature; hasta ahora un cerebro muerto no era más que una multitud de neuronas que han dejado de funcionar. Son numerosísimos los estudios realizados con cerebros y siempre se parte de la base que se está trabajando sobre un trozo de tejido muerto y que éste no es capaz de realizar ninguna de las actividades que desarrolla mientras que está vivo. Tras el experimento realizado por el equipo del profesor Ben Strowbridge puede que esas afirmaciones estén equivocadas.

Parte de este experimento es obtener un patrón de «actividades específicas en determinadas células del cerebro». Las células en cuestión se conocen como «células de musgo» (mossy cells) y forman parte del hipocampo.

Los neurocientíficos generalmente reconocen tres tipos de memoria: la declarativa, que se usa para recordar hechos o sucesos específicos; la de procedimiento, que sirve para recordar actividades como andar en bicicleta; y la de trabajo, que almacena la información en el corto plazo.

En este experimento en particular, se pretendía averiguar cuáles eran los circuitos específicos del cerebro que son responsables de la memoria de trabajo. Utilizando el tejido cerebral de roedores, Strowbridge y sus colegas descubrieron que podían reproducir el funcionamiento de la memoria a través de la estimulación mediante electrodos.

Lo cierto es que los experimentos acaban de comenzar. Es muy posible que esto sólo «funcione» en regiones del tejido cerebral muy específicas- como el hipocampo- y que hayan muerto muy recientemente. También deben ser conservados de una manera muy concreta. Es difícil predecir qué tipo de aplicación puede tener un descubrimiento como éste, pero no deja de ser curioso que el cerebro, aún muerto, pueda realizar alguna de sus funciones elementales.