jueves, 11 de febrero de 2010

¿Qué hora es?



Un grupo de científicos ha diseñado un prototipo de reloj que no se atrasará más que un segundo cada 3.700 millones de años: se trata de una máquina de auténtica precisión.

Uno de los mayores responsables de su creación, el estadounidense James Chou, declara que esta máquina «es un hito en la historia de los relojes atómicos». Su absoluta precisión permitirá realizar estudios científicos que necesitan de esta propiedad para poder llegar a conclusiones acertadas.

Este reloj de lógica cuántica está basado en las vibraciones de un único átomo de aluminio, que sólo atrasará un segundo en los próximos 3.700 millones de años.

¿Cómo funciona este artilugio cuántico?

El «tictac» viene dado por los cambios de estado, las vibraciones de un átomo de aluminio cargado eléctricamente. Este material ofrece una fuente excepcional de latidos estables. Tanto que los actuales sistemas láser no son capaces de detectar sus movimientos. Los científicos estadounidenses han tenido que idear un mecanismo a través de un «chivato» para saber que pasa dentro del reloj, que es como un frigorífico de grande. Cuando el ion de aluminio, atrapado en una trampa electromagnética, pierde o gana energía, otro átomo asociado (de magnesio), reacciona y es detectado por un peine de frecuencias láser, una especie de cazador de los colores de la luz. Las versiones antiguas de estos relojes empleaban berilio, menos eficiente que el magnesio.

Seguramente nos estemos preguntando para qué necesitamos una precisión tan elevada. Por ejemplo, para mejorar los GPS, ya que basan su funcionamiento en un reloj que calcula las distancias entre los satélites y La Tierra. Hay que tener en cuenta que cuanto más precisa es la señal, más ajustada a la realidad se puede hacer la medición.

Además de estas aplicaciones prácticas, el super cronómetro ayudará a poner a prueba las teorías físicas actuales.