
Científicos de la Universidad de Edimburgo afirman que en la Vía Láctea existen cerca de 40.000 planetas, concretamente 37.964 satélites cuyo tamaño, distancia a la estrella que orbita, antigüedad, temperatura, composición química, etc., los hacen aptos para la existencia de vida. Si así fuera, en nuestra galaxia se “hospedarían” unas 40.000 civilizaciones, muchas de ellas en un estado de desarrollo tecnológico similar a alguno de los que ha tenido la Tierra en los últimos miles de años.
Para llegar a esta conclusión, el camino no ha sido llano. Esta cifra es el resultado de un análisis estadístico efectuado mediante un software especial que ha tenido en cuenta, entre muchísimas otras cosas, los datos conocidos de nuestra galaxia.
Duncan Forgan ha dirigido la investigación y ha realizado una interpolación entre los datos recogidos de los más de 300 planetas extrasolares descubiertos hasta la fecha y los soles existentes en nuestra galaxia.
Aún siendo considerado por muchos especialistas como uno de los descubrimientos más importantes de 2009, el resultado obtenido por Forgan, es recomendable tomarlo con “mucho cuidado”. No obstante, muchos aseguran que nuestra tecnología sólo puede detectar planetas que son extraordinariamente grandes, o masivos, pero que no representan el promedio de los existentes.

La investigación no deja de ser complicada de demostrar y aún hay cabos sueltos, como por ejemplo cómo determinar que un planeta puede sostener "vida extraterrestre". En este sentido, seguimos descubriendo organismos terrestres capaces de vivir en regiones que hasta hace poco eran consideradas absolutamente inhabitables, como las fosas marinas o los hielos polares. La biología extraterrestre puede ser lo suficientemente extraña como para sobrevivir en planetas con una fuerza de gravedad mucho mayor que la terrestre, con temperaturas extremas o con atmósferas que a los humanos nos resultarían mortales.
El número de noticias, reportajes, artículos de opinión, libros y un largo etcétera con información acerca de la probabilidad de vida inteligente extraterrestre, seguramente supere al número de planetas descubierto por Forgan, pero lo cierto es que seguramente en el Universo existen billones de galaxias, el número exacto es imposible de determinar, pero podemos hacer una aproximación a esa cifra solamente contando cuantas galaxias podemos ver en un área determinada del cielo y este número lo usamos para calcular cuantas podría haber en el cielo entero; dicho esto podemos afirmar que en nuestro Sistema Solar, que forma parte de la Vía Láctea, está formado por dos estructuras diferenciadas: el halo y el disco.
Ariel Palezzesi en su blog describe qué es el halo y el disco. El halo galáctico está formado por estrellas viejas, alrededor de 10 mil millones de años, y el disco galáctico agrupa a las estrellas y planetas más jóvenes.
¿Y esto qué tiene que ver con la investigación de Forgan? Pues teniendo en cuenta cuántas estrellas, galaxias o planetas hay en el Universo, Palezzesi asegura que podemos aplicar una fórmula matemática para calcular la posibilidad de vida extraterrestre. Dicha fórmula fue creada en 1961 por el astrónomo estadounidense Fran Drake, a su vez fue pionero del S.E.T.
La fórmula propuesta fue:

¿Y esto qué tiene que ver con la investigación de Forgan? Pues teniendo en cuenta cuántas estrellas, galaxias o planetas hay en el Universo, Palezzesi asegura que podemos aplicar una fórmula matemática para calcular la posibilidad de vida extraterrestre. Dicha fórmula fue creada en 1961 por el astrónomo estadounidense Fran Drake, a su vez fue pionero del S.E.T.
La fórmula propuesta fue:
N= R* x Fp x ne x F1 x Fi x Fc x L
N: Representa el resultado de la ecuación, lo que queremos conseguir expresado en el total de civilizaciones.
R: El número total de estrellas en la Vía Láctea o cualquier otra Galaxia que tomemos para estudio.
Fp: Es la fracción de esas estrellas que tienen sistemas planetarios.
ne: corresponde al número de planetas apropiados para la vida, por cada sistema planetario.
F1: es la fracción de esos planetas donde se desarrolla la vida.
Fi: es la fracción de esos planetas donde se desarrolló la inteligencia.
Fc: la fracción de los planetas capaces de comunicarse a través de señales de radio.
L: la fracción de tiempo de vida del planeta durante la cual vive la civilización.
N: Representa el resultado de la ecuación, lo que queremos conseguir expresado en el total de civilizaciones.
R: El número total de estrellas en la Vía Láctea o cualquier otra Galaxia que tomemos para estudio.
Fp: Es la fracción de esas estrellas que tienen sistemas planetarios.
ne: corresponde al número de planetas apropiados para la vida, por cada sistema planetario.
F1: es la fracción de esos planetas donde se desarrolla la vida.
Fi: es la fracción de esos planetas donde se desarrolló la inteligencia.
Fc: la fracción de los planetas capaces de comunicarse a través de señales de radio.
L: la fracción de tiempo de vida del planeta durante la cual vive la civilización.
Con el tiempo se ha demostrado que esta fórmula falla por algo muy simple, y es que los datos utilizados están basados en nosotros mismos como civilización, en otras palabras: la raza humana ha evolucionado a través del tiempo y en su desarrollo tecnológico han existido y existen las ondas de radio, TV, Internet, etc. Por lo tanto, la formula de Drake no está buscando una nueva forma de vida, está buscando patrones similares en cuanto a evolución y usando constantes como agua, aire, tierra, sol para basar en ellas las posibilidades de encontrar una nueva vida o civilizaciones.
La cuestión es ¿estamos buscando nuevas formas de vida extraterrestres o estamos buscando a nuestro clon en el Universo?
El SETI se compone de un grupos de científicos bastantes reconocidos y radiotelescopios que están ubicados en zonas despobladas para minimizar las interferencias o ruidos producidos por nuestra civilización; recientemente se ha inaugurado un nuevo complejo en Hat Creek, California que consta de 42 radiotelescopios de última generación y que formaran parte de un total de 350 previstos, que a su vez formará el mayor radiotelescopio del mundo dedicado a la búsqueda de inteligencia extraterrestre.

Su función es sencilla, se orientan los radiotelescopios a una región específica del cielo y se escanea en busca de señales de radio, que denotarían la presencia de una civilización avanzada; y volvemos a caer en cuenta que buscamos a nuestro clon por el Universo…

